Mi Rincón Peludo

Cómo hacer una bufanda para perros pequeños paso a paso

Cómo hacer una bufanda para perros pequeños paso a paso

Una mañana de frío intenso aquí en Sevilla, de esas que no te esperas en el sur, me encontré a Higo tiritando en mitad del salón. Acababa de pelarlo el fin de semana anterior y el pobre, entre que es pequeño y que le quité su abrigo natural, no paraba de buscar el rayo de sol que entraba por la ventana. Yo estaba terminando de revisar unos informes de la editorial, pero verlo así me partió el alma.

Recordé que todavía tenía la máquina de coser que compré en el Black Friday de 2024 acumulando polvo en un rincón. No soy ninguna experta, qué va, mis primeros cortes de pelo fueron un desastre, pero para hacer una bufanda no hacía falta ser una profesional del diseño. Me preparé un café y me puse manos a la obra con lo que tenía por casa.

Por qué elegí forro polar y no lana

Lo primero que hice fue descartar la lana. He leído en varios sitios que, aunque quedan muy monas, las bufandas de lana tejida son un peligro para perros como los míos que lo muerden todo. Si se suelta una hebra y se la tragan, puede causar una obstrucción intestinal grave. Y yo, que no tengo formación veterinaria, prefiero no arriesgarme lo más mínimo.

Al final rescaté unos retales de una manta vieja de forro polar que andaba por el armario. Este material es ideal para principiantes porque no se deshilacha y es hipoalergénico. Además, busqué el gramaje recomendado para que de verdad abrigue, que suele estar entre los 200-300 g/m². Es lo suficientemente grueso para proteger del viento pero ligero para que no les pese.

primer plano de tela de forro polar suave para bufanda de perro

Lo que necesitas tener a mano

Para este proyecto no hace falta montar un taller. Yo lo hice en la mesa del comedor mientras el olor a café recién hecho inundaba el salón. El suave ronroneo de la máquina de coser vibrando sobre la madera me relajaba bastante, la verdad. Es de esos momentos de sábado que te reconcilian con el mundo.

Si te sobra tela, siempre puedes aprovechar para mirar cómo coser un pijama para perros de raza pequeña, que al final el proceso es parecido una vez que le pierdes el miedo a la aguja. Yo prefiero ir paso a paso, que con las barbas de los schnauzers todo se lía muy rápido.

Paso 1: Medir el cuello de un schnauzer (misión casi imposible)

Medir a Higo fue un espectáculo. En cuanto vio la cinta métrica pensó que era un juguete nuevo. Para un schnauzer miniatura, el perímetro cefálico y del cuello suele rondar los 25-35 cm. Es importante no apretar, hay que dejar que pasen dos dedos entre la cinta y su piel.

Una vez tuve la medida, corté una tira de unos 12 cm de ancho por unos 45 cm de largo. El largo depende de cuánto quieras que cuelgue, pero para perros pequeños es mejor que no sea excesivo para que no se la pisen al caminar. Recuerda siempre dejar un margen de costura estándar de 1 cm por cada lado para que al unir las piezas no se quede pequeña.

midiendo el cuello de un schnauzer miniatura con cinta métrica

Paso 2: El truco del ojal de cruce

A mediados de enero, cuando hice la primera prueba con Almendra, me di cuenta de que si simplemente le anudaba la bufanda, se le acababa cayendo o se enganchaba con sus barbas. Fue entonces cuando descubrí el ojal de cruce. Es un corte vertical en uno de los extremos de la bufanda que permite pasar el otro extremo por dentro.

Para hacerlo, dobla la tela por la mitad (derecho con derecho) y cose todo el borde dejando un hueco pequeño para darle la vuelta. Una vez del derecho, cierras ese hueco y haces un corte vertical reforzado con una costura en zigzag. Este sistema es una maravilla porque la bufanda se mantiene en su sitio incluso cuando Almendra decide salir corriendo tras una paloma en el parque.

Eso sí, ten cuidado con los ojos de tu perro mientras le pruebas estas cosas. Si notas que tiene los ojos un poco sucios de estar trasteando con las telas, yo suelo usar algunos trucos caseros para limpiar las manchas de los ojos antes de salir a la calle para que vayan bien guapos.

El estreno y la satisfacción de lo hecho a mano

Un sábado por la mañana, unas semanas después del estreno oficial, nos fuimos los tres al parque de María Luisa. Sentí esa punzada de orgullo al ver a Higo caminar sin intentar quitarse la bufanda con las patas delanteras. Iba tan ancho, con su accesorio nuevo y sin tiritar por el frío de la mañana.

A veces nos complicamos la vida comprando mil cosas cuando con un par de retales y un poco de tiempo podemos apañarnos. Si el día se pone feo y empieza a lloviznar, ya estoy pensando en cómo hacer un impermeable para perros pequeños sin gastar mucho dinero, porque visto lo visto, a estos dos les encanta estrenar modelito casero.

schnauzer miniatura luciendo una bufanda de forro polar roja hecha a mano

Como siempre digo, yo no soy peluquera canina ni veterinaria, solo soy una dueña que busca que sus perros estén cómodos. Si ves que tu perro tiene algún problema de piel o se siente incómodo con la ropa, lo mejor es que consultes a tu veterinario de confianza. A veces menos es más, y una bufanda sencilla de forro polar es más que suficiente para pasar el invierno sevillano.

Después del paseo, si han terminado con el pelo un poco húmedo por la niebla, me toca sesión de secado. Ya le voy pillando el truco a cómo secar el pelo a un perro con secador para que no se me estresen después de tanta aventura. Al final, estos ratos de costura y cuidados son los que hacen que el fin de semana valga la pena.

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