Mi Rincón Peludo

Trucos caseros para limpiar las manchas de los ojos en perros blancos

Trucos caseros para limpiar las manchas de los ojos en perros blancos

Una tarde de domingo, después de jugar un buen rato en el parque del Alamillo, me senté con Higo en el sofá y me di cuenta de una cosa que me dejó un poco frita. Sus 'ojeras' no eran simplemente suciedad del césped. Tenía un rastro rojizo, como si fuera óxido, que le bajaba por toda la barba blanca y le daba un aspecto de estar siempre cansado o sucio.

Fue a mediados de marzo cuando me puse seria con esto. Hasta entonces pensaba que con el baño de los sábados era suficiente, pero qué va. Las manchas de los perros blancos son una batalla aparte. Almendra, que es más blanquita todavía, tenía unos surcos marrones que no se iban ni frotando con el champú más caro que tenía por casa. Ahí fue cuando empecé a investigar por mi cuenta en ratos libres entre informe e informe en la editorial.

¿Por qué se manchan los ojos de los perros blancos?

Lo primero que aprendí es que no es que el perro esté sucio por falta de higiene. La culpa la tienen las porfirinas. Son unas moléculas que llevan hierro y que los perros eliminan de forma natural por las lágrimas, la saliva y hasta la orina. Cuando esas lágrimas tocan el aire, el hierro se oxida y es lo que deja ese color ladrillo tan típico en los schnauzers o los bichones.

En el caso de mis fieras, la cosa empeora porque tienen mucho pelo en la cara. Si el pelo está siempre húmedo porque el ojo lagrimea un poco, se crea el ambiente perfecto para que aparezca la levadura Malassezia. Eso ya no es solo estética, es que la zona empieza a oler raro y se oscurece todavía más. Me pasé varias noches mirando cursos cortos en Hotmart sobre estética básica y todos coincidían en lo mismo: la clave es la oxidación.

primer plano de manchas rojizas por oxidación en el lagrimal de un perro blanco

El equilibrio del pH y los primeros experimentos

Durante las vacaciones de Semana Santa, aproveché que tenía más tiempo para probar cosas. Lo primero que leí es que el pH promedio de las lágrimas caninas está en torno a 7.5. Es un pelín más alcalino que el nuestro. Si usamos productos humanos muy ácidos para limpiarles, acabamos irritando el ojo, el perro lagrimea más para defenderse y entramos en un bucle que no termina nunca.

Intenté limpiar a Almendra con un producto de farmacia que me recomendaron, pero la pobre acabó pasándose toda la tarde frotándose la cara contra la alfombra de la entrada de puro picor. Aquello fue un fracaso absoluto. Me sentí fatal porque la vi súper incómoda. Ahí fue cuando decidí que, si iba a probar trucos caseros, tenían que ser lo más suaves y naturales posible.

Recuerda que yo no soy veterinaria ni tengo formación oficial. Si ves que tu perro tiene el ojo muy rojo, que le duele o que la legaña es verde o espesa, déjate de trucos y llévalo al veterinario. Lo mío es puramente estético para los sábados de peluquería en el salón.

La manzanilla y el suero: mis dos aliados

Después de un mes de pruebas constantes, encontré la rutina que mejor me funciona. No es magia, pero se nota una barbaridad. Uso manzanilla tibia y suero fisiológico. Lo de la manzanilla suena a remedio de abuela, pero es que funciona por su efecto calmante y porque no altera ese pH de 7.5 que mencionaba antes.

Preparo una infusión, la dejo enfriar hasta que está apenas tibia y empapo un disco de algodón de los de desmaquillar. Nada de gasas que rasquen. Es un momento de paz total; el aroma dulce de la manzanilla recién hecha se mezcla con el olor a champú seco de Higo mientras él apoya su barbilla en mi mano, medio dormido. Es de mis momentos favoritos de la semana.

infusión de manzanilla y discos de algodón preparados para la limpieza ocular canina

Después de pasar la manzanilla para ablandar la costra, uso suero fisiológico con una concentración de 0.9%. Es lo más parecido a la lágrima natural. Limpio bien el lagrimal desde dentro hacia fuera, sin apretar. La idea no es 'borrar' la mancha de golpe, sino ir quitando la porfirina acumulada que todavía no se ha fijado del todo al pelo.

El gran truco que nadie te cuenta: el secado

Una tarde calurosa de junio, hablando con una chica que sabe mucho de esto, me dio el consejo definitivo: el problema no es cómo limpias, sino cómo secas. Si dejas la zona húmeda después de limpiarla, estás favoreciendo que las bacterias y levaduras vuelvan a colonizar el pelo. Es como dejar una toalla mojada hecha una bola.

Ahora, después de la manzanilla y el suero, uso un disco de algodón seco o incluso un poco de polvos de talco (con muchísimo cuidado de que no entren en el ojo) para absorber toda la humedad. El pelo tiene que quedar seco al tacto. Desde que hago esto, las manchas de Higo han pasado de ser un rojo óxido a un canela muy clarito que casi no se nota.

A veces, si veo que el pelo de alrededor del ojo está demasiado largo y se le mete dentro, le doy un pequeño retoque. Si te animas a hacerlo tú, echa un vistazo a lo que escribí sobre cómo cortar el pelo de las patas a un perro sin trasquilones, porque la técnica de sujetar la tijera con firmeza es muy parecida para la zona de la cara.

mano secando con cuidado la zona del lagrimal de un perro con un algodón

¿Por qué limpiar demasiado puede ser peor?

Aquí viene lo que yo llamo el 'efecto rebote'. Al principio, yo estaba tan obsesionada que limpiaba a Almendra tres o cuatro veces al día. ¿Y qué pasó? Que el ojo, al notar tanta manipulación y tanto roce, empezó a producir más lágrimas para protegerse. Es un mecanismo de defensa natural.

Limpiar constantemente con productos caseros, por muy naturales que sean, puede empeorar la irritación y estimular una mayor producción de lágrimas. Ahora me limito a hacerlo una vez al día, preferiblemente por la noche cuando ya están tranquilos, o incluso día sí, día no, si veo que no han lagrimeado mucho. Menos es más, de verdad.

Incluso he llegado a pensar que si algún día tengo un evento o vienen amigos a casa y quiero que vayan guapos, en vez de obsesionarme con las manchas, les pongo un accesorio que desvíe la atención. El otro día vi un tutorial sobre pijamas para perros de raza pequeña y me entraron ganas de coserles algo, aunque en Sevilla ahora mismo hace demasiado calor para eso.

Resumen de mi rutina de los sábados

Para que no te líes, estos son los pasos que sigo yo en mi rincón de peluquería casera:

Mirar a mis schnauzers ahora y ver sus caras brillantes me da una satisfacción enorme. No son perros de exposición, tienen sus trasquilones y sus días de pelo loco, pero esa limpieza en la mirada les cambia la expresión por completo. Al final, la constancia de mis sábados de peluquería casera es lo que realmente marca la diferencia, mucho más que cualquier producto milagro que vendan por ahí.

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