Mi Rincón Peludo

Cómo limpiar las máquinas de cortar pelo de perros tras el uso

Mantenimiento e higiene de la máquina de cortar pelo tras pelar a un schnauzer en casa

La cuchilla de la máquina que uso para la peluquería canina casera de Higo y Almendra pierde el filo enseguida cuando por dentro se acumula una pasta de pelo compactado con aceite viejo. El mantenimiento y la higiene de la máquina pesan tanto como el propio corte del pelo del schnauzer, y no hace falta que el motor se estropee para que empiece a tirar en vez de cortar.

Lo aprendí también con las tijeras de cocina: se las pasé al flequillo de Higo y la frente le quedó en cuesta, torcida de un lado, así que un atajo improvisado tampoco es la solución. Cuando la máquina suena forzada y vibra distinto en la mano, la explicación casi nunca es el motor calentándose por fuera: casi siempre está más sucia por dentro de lo que parece.

Por fuera parece limpia, por dentro no lo está

Pasar un cepillo de dientes viejo o un trapo de cocina por las cerdas visibles no es limpieza de verdad, aunque lo hagas cada sábado sin falta. El schnauzer miniatura tiene una doble capa de pelo que suelta un polvo finísimo, casi invisible, hasta que se mezcla con el aceite de la cuchilla y se convierte en una pasta abrasiva que se cuela por cualquier rendija.

Cepillo de cerdas duras retirando pelo compactado de la cuchilla en el mantenimiento de la máquina de cortar pelo de perro

Antes de pensar que el problema es la cuchilla, merece la pena revisar la tabla de números de peine-guía y largo de pelo que dejan, porque a veces el peine no asienta bien simplemente porque la porquería acumulada no deja que encaje. Esa mezcla de caspa canina y aceite viejo es el enemigo número uno del acero al carbono con el que están hechas la mayoría de las cuchillas: sin limpieza a fondo, el filo se pierde en pocas pasadas, y una cuchilla sin filo no corta, muerde.

Cuando se atasca la palanca de oscilación

Con el pelo más denso de Almendra, la máquina puede empezar a dar tirones a mitad de corte aunque la cuchilla esté casi nueva. Fue Remedios, mi compañera de despacho en la editorial, quien me pasó un enlace de Hotmart diciendo que ahí explicaban justo eso, luego confesó que ni lo había abierto ella misma.

El fallo casi siempre está en un bloque de pelo grisáceo incrustado detrás de la palanca de oscilación, la pieza que se mueve de lado a lado y hace deslizar los dientes de la cuchilla. Si se atasca con restos viejos, el movimiento se reduce y el resultado son tirones, no falta de filo.

Palanca de oscilación atascada de pelo de schnauzer, causa habitual de tirones en la peluquería canina casera

La cuchilla número 10, la que más uso porque deja un largo de 1,5 mm, tiene que estar impecable antes de acercarla a zonas donde la precisión manda, como cuando sigo los pasos para cómo cortar el pelo de las patas a un perro sin trasquilones: ahí cualquier resto atascado se nota enseguida en un trasquilón. Evitar tirones al deshacer un nudo antes de pasar la máquina es otra técnica aparte, más de peine que de cuchilla, y da para su propio tema.

Nunca metas la cuchilla bajo el agua

Meter la cuchilla bajo el grifo para quitar el pelo rápido parece lo más higiénico, pero es justo lo contrario. La humedad residual es la causa principal de la corrosión prematura, y por mucho que seques después con una toalla, siempre queda algo entre los dientes.

El metal se oxida por dentro con el agua, los dientes se pican, y un punto de óxido ya no desaparece por mucho que frotes. Cepillo de cerdas duras, aire comprimido de los que se usan para el teclado del ordenador y aceite lubricante hacen el mismo trabajo sin ese riesgo.

Elegir qué máquina comprar para empezar es otra decisión aparte de este mantenimiento, con sus propios líos, así que aquí me quedo solo con el cuidado de la que ya tengo.

El límite de los 40 grados y el spray 5 en 1

Las cuchillas se calientan por la fricción, y hay un umbral de seguridad térmica alrededor de los 40 grados centígrados. Pasar de ahí no solo puede quemar la piel del perro sin querer, también hace que el metal se dilate y se desgaste más rápido.

Spray de mantenimiento aplicado a la cuchilla para controlar la temperatura durante la higiene de la máquina

El spray de mantenimiento que tengo siempre a mano dice ser 5 en 1: desinfecta, lubrica, enfría, limpia y previene el óxido, y da un poco de risa tanta función junta, pero cumple. Si la cuchilla está tibia al tacto mientras le corto el pelo a Higo, le doy un toque de spray y sigo.

Cuando le paso la cuchilla por el bigote, Higo se queda quieto justo el rato que tarda el peine en pasar, algo rarísimo en él, y aprovecho ese momento para notar si el metal está calentándose de más. Si en ese instante veo la piel un poco rosada, paro en el acto: no soy veterinaria, así que ante cualquier duda sobre la piel del perro lo que corresponde es consultar con el veterinario antes de seguir pasando la máquina.

En la cara o en el faldón trasero del schnauzer la precisión pesa incluso más que en el lomo, y esos son temas aparte con sus propios errores típicos.

Cómo dejar la máquina lista para el próximo sábado

Quito la cuchilla y paso el cepillo de cerdas duras por toda la zona de la palanca nada más terminar; ahí es donde más se acumula el pelo del schnauzer, en un sitio que no imaginarías.

El aire comprimido llega a los huecos que el cepillo no alcanza. Después van un par de gotas de aceite en los puntos de fricción, muevo la cuchilla un poco con la mano para repartirlo, y ya está: pasarse con el aceite tampoco ayuda, porque la máquina queda chorreando y el pelo se pega todavía más rápido la próxima vez.

Aceite lubricante en los puntos de fricción de la cuchilla, último paso del mantenimiento tras cortar el pelo del perro

Las piezas sueltas las dejo un momento en el rincón de aluminio del baño donde el champú y el cepillo de púas llevan meses compartiendo hueco, mientras seco el resto con la toalla.

El «clic» limpio de la cuchilla encajando de nuevo es la señal de que quedó bien hecho, y de que la máquina aguanta otro fin de semana de corte. Bañarlos, limpiarles las orejas o cortarles las uñas son otros ratos del mismo sábado, cada uno con su propia rutina y sus propios líos, pero eso da para textos aparte.

Diez minutos de cepillo, aire y aceite pesan menos que una cuchilla que muerde en vez de cortar, y esa cuenta siempre sale a favor del rato invertido.

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